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5 razones para que reflexiones sobre tus necesidades comunicativas

Respiramos, bebemos, comemos y comunicamos. La comunicación, pese a lo que puedas pensar inicialmente, es fundamental en tu vida. Piensa, por ejemplo, en lo que supuso la aparición de la escritura para el devenir de los seres humanos. Fue el punto de inflexión para abandonar la Prehistoria y dejar paso a la Historia.

¿Quieres otro ejemplo? Perfecto, aquí lo tienes: sitúate en el nacimiento de una nueva vida. Cuando una persona nace, la primera acción que realiza subraya ya la importancia que va a tener la comunicación en nuestras vidas. El llanto del neonato es tan sustancial para el equipo médico que lo atiende que, de no producirse por propia iniciativa, es reclamado. Y hay otros muchos ejemplos, pero no es cuestión de escribir el artículo interminable.

Así pues, una vez que ha quedado claro que la comunicación es vital en tu día a día desde el mismo instante del nacimiento (incluso estando en el vientre de la madre ya se produce comunicación), es fundamental que tengas claro que ésta tiene que ser de calidad.

Sí, porque una comunicación poco cuidada, puede desembocar en fracaso familiar, en fracaso escolar, en fracaso laboral… Imagina entonces, si a nivel personal el perjuicio puede ser brutal, qué puede ocurrir con tu marca empresarial.

Por este motivo, vamos a darte varios consejos para que tanto tu marca personal o la imagen de tu firma no sufra las consecuencias negativas de dejar la comunicación en manos de gente que no es profesional:

 

1 ) La comunicación es importante

Ya te lo hemos dicho en la parte inicial del artículo: la comunicación es vital para cualquier proyecto, ya sea de desarrollo personal o empresarial. Por este motivo, cuando te sientes a pensar las líneas estratégicas de tu marca personal o tu marca de producto o servicio, es clave que contemples la parcela relativa a la comunicación, donde han de estar tanto acciones de marketing, como la gestión de las redes sociales o la inversión en publicidad o patrocinios, entre otras cosas.

Sí, es cierto que puede resultarte chocante equiparar los costes en recursos humanos o materiales a los de la parcela comunicativa, pero piensa que más que gastos son una inversión que ayudará a colocar tu firma en el mercado de manera estratégica. No olvides que esta inversión puede ser la mejor forma de desmarcarte de la competencia, de diferenciarte y hacer viable tu idea de negocio.

 

2) No confíes en tu amigo

Si has decidido desarrollarte como profesional a título individual y quieres crearte una marca personal diferenciadora o, si bien, tienes una pequeña o mediana empresa con la que poner en el mercado un producto o servicio atractivo es clave que cuides al máximo la parcela comunicativa.

Por este motivo, te animamos a que no confíes en tu amigo la creación de contenidos para tu página web y tu blog, así como para la elaboración de textos con los que pretendes vender tu marca a través de notas de prensa o dosieres informativos. Por supuesto, tampoco dejes en sus manos el escaparate virtual que representan las redes sociales de tu producto o servicio. Claro está, que no puedes confiar en tu amigo a menos que éste sea profesional del mundo de la comunicación y sepa qué tiene entre manos. Y cuando hablamos del amigo, también nos referimos a la cuñada, el sobrino o cualquier otra persona que, pese a que pueda tener muy buenas intenciones y ser muy barato, al final te creará una crisis comunicativa, con el daño que eso supone para tu imagen como persona o empresa.

 

3) No priorices el precio a la calidad

No vamos a negarte que prácticamente todo el mundo se siente atraído por el todo gratis. Pero la gratuidad y el casi gratis tienen muchos riesgos. El primero podría ser que cuando algo es gratuito, entonces tú pasas a ser el producto.

Piensa, por ejemplo, en las muestras de cualquier producto que pueden ofrecerte a través de internet o en un supermercado. Esta acción de marketing va encaminada a romper la barrera que puede tener el consumidor a la hora de probar un servicio o producto. La idea es que pruebes para que luego, una vez esté la necesidad creada, te fidelices. Ya has entrado en la red, en el negocio.

Llevado al terreno comunicativo, quizás te encuentres que en un primer momento, alguien pueda ofrecerte un servicio sin pagar. Si es profesional, seguramente estará pensando para engancharte. En este caso, ambas partes pueden salir ganando.

No obstante, cuando confías tu comunicación (online y offline) a tu amigo, tu sobrina o tu tío, no estamos en el mismo caso: el bajo coste se pone por encima de la calidad. El hecho de que a priori esto, es decir, que alguien pueda gestionar la parcela comunicativa sin cobrarte o a cambio de un detalle puede parecerte como un ahorro, tarde o temprano acabará resultando más costoso. Piensa que una falta de ortografía en un texto de tu página web o en redes sociales proyecta una imagen poco profesional, traslada la idea de que descuidas tu negocio, además de poder suponer un coste económico, por la pérdida o no llegada de clientes o por provocar una crisis de imagen y/o comunicativa.

 

4) La profesionalidad y calidad hay que pagarla

¿Alguna vez has cuestionado el precio que cobra un especialista médico en su consulta? La respuesta lógica sería no. En ese caso, seguramente habrás valorado que el conocimiento, la experiencia y el servicio que te presta hay que pagarlo.

Sin embargo, si tu respuesta es sí, o sea, que has llegado a cuestionar la tarifa por darte una solución o unas pautas sinónimo de ayuda y/o beneficio, entonces será que no te valoras ni como profesional ni como persona. Vale, que cuando la necesidad aprieta tú has tenido que aceptar cualquier cosa, como suele decirse, pero no te vayas al extremo.

El que una persona se haya sentido atraída por la literatura o tenga el último y más sofisticado modelo de teléfono móvil no es sinónimo de que controle cómo trabajar la comunicación desde un punto de vista profesional. Ya se ha dicho que es habitual ver cómo proliferan las faltas ortográficas, por ejemplo, en sitios corporativos, en folletos y en redes sociales. No vamos a insistir en el perjuicio que ello supone para tu imagen y marca. Es más, es mucho más barato confiar desde el principio en profesionales que después acudir a ellos para que te ayuden a solventar una crisis o un problema que puede conducir finalmente al hundimiento de un producto o servicio.

 

5) Un buen producto o servicio no se vende solo

Quizás tienes un producto o servicio excelente. Enhorabuena. Incluso tal vez puede que éste se venda fácilmente. Entonces has de saber que eres una persona a la que le ha tocado la lotería. Y es que, generalmente, a pesar de que se tenga un producto o servicio magnífico, si éste no se da a conocer correctamente, si no llega a los cauces adecuados y si no es visible para el público objetivo, finalmente acabará en el cubo de la basura.

Puede darse incluso la paradoja de que alguien lo ponga en el mercado al mismo tiempo o que después lo recupere y acabe haciendo el negocio de su vida. Seguramente, la diferencia estará en la manera en que se ha vendido (entiéndase publicitado o comunicado) el producto o servicio.

Por esto, es muy importante que si tienes un servicio o producto que sacar al mercado o incluso si ya lo tienes en el mismo y ves que no se produce el crecimiento esperado, reflexiones sobre qué estás haciendo desde el punto de vista comunicativo, porque, salvo excepciones contadas, ni siquiera un buen producto o servicio se vende solo.

 

 

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